De Venezuela estaba acostumbrada a que cuando iba a echar gasolina, había “bomberos” en la estación.  Estos “bomberos” son las personas empleadas por la gasolinera para echar la gasolina a los carros.

Aquí no es así, aquí hay self service. Cada quien se echa su propia gasolina y luego entra a la tienda que tiene cada gasolinera y paga lo que echó. Estas tiendas son como unas pequeñas bodegas, donde consigues variados artículos. Por ejemplo, snacks salados como sándwiches y hot dogs, chucherías clásicas, bebidas, revistas, periódicos, flores y hasta artículos de higiene personal. Algunas son 24 horas, pero la mayoría tiene horarios establecidos, que pueden variar de acuerdo a la ciudad.

Lamentablemente esta modalidad self service de echar gasolina no es posible en Venezuela, pero aquí sí, y me encanta. Nunca faltará uno que no pague, pero definitivamente es la excepción y no la regla.

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