Esto es algo que hasta el día de hoy me pega un poco. Aquí cada quien anda en lo suyo y la gente es muy individualista. Los vecinos en los edificios viven en el anonimato y las conversaciones, cuando se encuentran en el ascensor o en las escaleras, no pasan de un buenos días, buenas noches, hola y chao.

Eso que conocía de Venezuela de que los vecinos se preguntan cómo están, cómo está la familia, el perro, el gato, el trabajo, no lo hay. Y cuando sí lo veo, no es entre alemanes.

En mi caso particular, en los dos edificios donde he vivido en los 10 años que tengo acá, he tenido este tipo de conversaciones más cercanas es con nuestros vecinos de Marruecos, Croacia, Etiopía y otros países.

No digo que todos los alemanes sean así, pero en líneas generales, ese es el estilo y la manera de relacionarse, impersonal y muy por encima.