En Venezuela siempre le tuve respeto al cochino por las historias que a veces se oían de las bacterias que se van al cerebro, etc. Cuando llegué a Alemania también lo sentí así al principio. Sin embargo, enseguida me pasó pues los controles de calidad acá son diferentes. Aquí se puede comer cochino sin miedo a que te pase algo malo, las normas de salubridad son mucho más estrictas.

Los alemanes comen muchísimo cochino y muchos de sus derivados. Este tipo de carne se prepara de muchas maneras, siendo el Schnitzel la presentación más popular. El Schnitzel es para los venezolanos una milanesa, es decir, una rodaja de carne, en este caso de cochino, empanizada con huevo, harina y pan rallado. La misma se fríe y se acompaña normalmente con papas fritas o ensalada de papas. Este plato es uno de los más populares del país y nunca falta en las cartas de los restaurantes.